AMOR... hoy te sentí
tan chiquito que casi no te veía, me dieron muchas ganas de quedarme con vos toda la tarde pero a veces es en soledad cuando podemos ordenar mejor nuestras ideas.
A pesar del frío y de sentir que alguien
(más allá de mis esfuerzos) me apretaba el corazón, me sentí un poco feliz... porque pudimos compartir algo feo pero que al lado tuyo se hizo perfume.
Creo que me di cuenta más que nunca que necesito estar con vos toda la vida...
Te vi tan perfecto y a la vez tan vulnerable que pensé que quería abrazarte hasta que volviera la energía a tu cuerpo... y son en esas situaciones en las que sentimos que el mundo se vuelve una mancha difusa sin saber porque, tal vez por alguna fuerza sobrenatural.
En este mismo instante no puedo dejar de pensar en vos, de sentirme tan impotente por no poder cuidarte y aunque, es verdad como muchos dicen, hace tan poco tiempo que estamos... intuyo que no se refleja.
Tal vez, como me dijiste el otro día, simplemente nos imaginábamos el uno al otro, hasta que finalmente el destino quiso que nos encontráramos...
Fue tan extraño... porque durante este último tiempo disfrutaba estar al lado del camino. Que se yo sucedió... pero en este caso felizmente porque te aseguro que yo no cambiaría nada de lo que tengo por un pasado retóricamente imperfecto...
Bueno, creo que es todo lo que puedo decir... y aunque nada alcance para decirte todo lo que en este momento baila dentro de mi cabeza y de mi corazón espero que este intento por hacerte saber por enésima vez todo lo que te quiero, no sea en vano. Te amo demasiado...